La calma que precede...

Esta semana nos hemos quedado prácticamente solos en la oficina. Esto es un fenómeno extrañísimo: hasta hace bien poco, esto parecía una de esas casas que en los pueblos siempre está con la puerta abierta, y por la que pasan los vecinos a saludar o pedir prestado perejil.

Vista habitual allá por enero
Ahora que se dan las últimas puntadas, la oficina coge otros ritmos que llegan a desquiciar, por imprevisibles. Es el caso de esta semana en la que estamos, en la que el proyecto empieza a salir a Europa, con todo el trabajo que supondrá para Eva, Ana, Katerin y compañía (ya les engancharé para que me cuenten). Y de repente la oficina se queda en silencio. Es una calma rara ésta, uno sabe que en cualquier momento el estrés va a volver a asomar por la puerta, y se va a quedar hasta junio, el muy perro. Así que aprovecho estos ratillos para mirar por la ventana. Lo que ahora son vistas envidiables, en cuanto llegue el buen tiempo se convertirán en una tortura. Documentaremos detalladamente nuestra envidia, no os preocupéis.
En riguroso directo desde nuestra ventana.

 

posted by Backstage on 4:51

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